
TRANSMUTACIÓN
Para los sufíes es uno de los deleites que el discípulo se permite vivenciar. Para los taoístas es parte del funcionamiento natural del chi cuando circula por el cuerpo libre de bloqueos.
Es la resistencia a lo que es, la que genera estancamiento y pérdida de vitalidad. Entonces comenzamos a vivir desde un cierto apagamiento energético y perdemos la intensidad del ser-siendo. Transmutar es entregarse a la vivencia profunda del momento, decirle sí a la vida.
En el caso de la sexualidad la transmutación, ya sea con orgasmo o sin él, produce un estado de sosegamiento mental, una claridad y una lucidez comparables a una buena meditación.
Además limpia los canales de energía, algo fácilmente comprobable: la persona se siente como si se hubiera dado una ducha de bienestar.
Nos conecta con nuestro sentir real. Incrementa la energía vital y despierta ganas de crear, de hacer cosas nuevas. Genera motivación y una alegría interna muy natural.
Es una forma profunda de armonizar la relación de pareja, fortaleciendo el campo vibracional de ambos.
Si hablamos específicamente del chi sexual, es el orgasmo ascendente el que alimenta los cuerpos y permite sentir esa fuerza en el campo áurico, tanto en el llamado orgasmo del valle como en el pico ascendente.
La sexualidad de descarga, en cambio, suele generar agotamiento de la vitalidad. Incluso las mujeres pueden experimentar una pérdida de energía cuando el orgasmo es descendente. Basta observar cómo se sienten después para notar que la vitalidad disminuye.
También es posible acceder a estados superiores de conciencia: estados de gran gozo espiritual, de comunión con la vida, con la existencia y con todos los seres.
La atención y el reconocimiento de la conciencia cósmica en nosotros conducen el chi hacia dentro y hacia arriba. llevándolo al centro del ser. Sin embargo, nuestro sistema de vida suele empujar la energía hacia abajo y hacia fuera del cuerpo. Así nos desgastamos a través de emociones negativas, estrés, ansiedad y una sexualidad muy pobre y limitada.
Solo necesitamos aprender a estar atentos a ese goce. La respiración también es una herramienta que puede ayudarnos. La activación de ciertos puntos de energía también.
Pero la verdadera clave no es solo comprender estas cosas intelectualmente, sino aprender a sentir el chi en el propio cuerpo y dejar que comience a circular de una manera natural.
Cuando esto ocurre, la sexualidad deja de ser simplemente descarga o placer momentáneo y se convierte en una fuerza de vitalidad, claridad y expansión de la conciencia.
Daniel Curbelo


No responses yet