“Antes de que la falsa Aurora viniera a esta tierra,
quienes habían sobrevivido al huracán y a la tempestad
ensalzaron al Íntimo,
y a ellos se aparecieron los heraldos de la Aurora.”

De El Testamento de la Sabiduría

Intímus es el nombre que la Alquimia da al Ser interior profundo: el Íntimo.
La palabra deriva del latín intus: lo más interior, lo más secreto, lo más verdadero.

Es una forma de nombrar una vivencia directa de la Íntima Presencia,
que en realidad no está en un lugar específico,
porque está en todas partes.

A veces se la asocia al corazón espiritual
o al centro del pecho,
pero en verdad habita todo el cuerpo,
cada célula, cada respiración.

El camino alquímico es un canto de la conciencia:
un proceso en el que reencontramos nuestra melodía interior,
nuestro ritmo original,
nuestra singularidad cósmica manifestándose en la vida.

En el Chi Kung existe una práctica sencilla para activar el centro del corazón.
Es el punto Shan Zhong,
el centro de la sinceridad.

Al dar suaves golpecitos en el centro del pecho,
se estimula el Chi del resonador central,
como una invocación silenciosa del Emperador interior.

No se fuerza nada:
se llama, y se escucha.

Entrar en el aposento sagrado
no es huir del mundo,
sino aprender a habitarlo desde dentro.

Allí se conoce al Padre-Madre que mora en lo secreto.

Allí se aprende a escuchar
los dictados de la conciencia profunda
y a vivir en coherencia con ellos.

No como una creencia,
sino como una forma de estar realmente vivos.

Daniel Curbelo

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