
Durante mucho tiempo se habló de sexualidad sagrada como técnicas, mapas, energías que suben, cosas que hay que hacer de cierta manera.
Pero hay algo anterior a todo eso y casi nunca se nombra. La sexualidad, en su raíz más profunda, no es una práctica ni es genitalidad, Es un modo de estar en el mundo. Es la forma en que la vida se posa en el cuerpo cuando dejamos de controlarla.
La vía de eros enseña eso, a vivir eróticamente.
A veces lo que sentimos como bloqueo, como pérdida de deseo, como desconexión o intensidad desbordada, no es un problema sexual. Es el fuego buscando permanecer sin ser dirigido. Buscando fluir.
Hay una intimidad que no se construye, una presencia que no se aprende, un contacto que no necesita técnica para volverse verdadero. Hablando en lenguaje taoísta acá también hay una forma de moverse desde el no-hacer.
Cuando el cuerpo deja de ser un lugar que hay que sanar y se vuelve un lugar vivo, algo se recuerda sin esfuerzo.
Re-cordis, volver a pasar por el corazón. No es una idea, es un sabor.
En estos tiempos deseo abrir un espacio para mirar juntos esta dimensión,
sin fórmulas, sin exigencias, sin repetir discursos conocidos.
Una mirada suave, poética, viva, donde la sexualidad no sea un tema
sino una fragancia del vacío.
Daniel Curbelo

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