
Se refiere a una mujer que se ha conectado con las estrellas, por eso también se le llama «estelar». Ha hecho contacto con su espíritu de fuego y este empieza a re-configurar su mente. Integra el sol y la luna en su poder individual. Es una mujer del Tao.
De alguna manera ha recuperado el instinto sagrado y recordado su origen estelar. Esto lleva a una manera de estar en el mundo, una manera que tiene que ver con algo que en la vida espiritual se llama «inflamar el corazón» o «el espíritu que quema», esto es porque se le asocia al fuego de la pasión, una pasión que, si la dejamos, puede generar un cambio muy profundo en nuestras vidas.
Es entonces cuando establece una relación de deseo, erótica, con la Madre Naturaleza. La fuerza del eros es un conector para romper la separatividad que comúnmente experimentamos en nuestro estado de conciencia cotidiano.
Recién allí puede ser guía, no porque quiera sino porque el Gran Espíritu cuenta con ella para que el Poder le permita fluir con su Designio Celestial.
Rompe la dualidad interior-exterior porque la Presencia es un hecho vivencial en su cuerpo y no está pensando lo que es o lo que será, su sangre arde.
Daniel Curbelo
Todo esto es válido para el hombre, con las diferencias mágicas que podemos tener con las mujeres en cuanto a cómo fluye el Poder en cada persona.


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